Niños Quisquillosos para Comer

Ayudar a los niños a que prueben nuevos alimentos

¿Le recuerdan a su niño alguna de estas frases?

"Michael no come nada verde, tan sólo por el color." 
"¡Ebony sólo come sandwiches de mantequilla de maní!" 
"La comida favorita de Matt solían ser las bananas. ¡Ahora ni siquiera las toca!" 
"María no se queda quieta en la mesa. ¡No puede prestar atención el tiempo suficiente para comer su comida!"

No estás solo. Es común que muchos niños sean quisquillosos para comer. Es un paso más para crecer y convertirse en un adulto.

Si su niño es quisquilloso con las comidas pero goza de buena salud, está creciendo de manera normal, y tiene suficiente energía, es más probable que este consumiendo suficiente cantidad de nutrientes. Si tienes dudas, habla con el médico de tu hijo. 

Este consejo da ideas sobre cómo:

Este texto fue adaptado del material de Alimentación y Nutrición titulado “Quisquillosos al Comer” del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos.

Siendo paciente, pero no permitiendo que se rompan las reglas, ayudarás a prevenir a que su niño se enoje y se frustre. 

Caprichos al comer puede ser una señal de que su hijo está mostrando su independencia. 

  • Evita problemas en el futuro. Cuando controlas bien los desafíos sobre la comida, reducís la posibilidad de que el niño trate de controlar sus acciones a través de la comida.
  • Establece hábitos alimenticios por toda la vida. Ayuda a su niño a llegar a ser un adulto a quien le gustan muchos distintos alimentos saludables.
  • Crea buenos recuerdos. Cuando aprendes a resolver los conflictos sobre la comida, verás cómo la hora de comer se transforma en un recuerdo feliz.

Ayuda a los niños a probar alimentos nuevos

Cuando le ofreces diferentes alimentos a su niño, se acostumbrará a probar y gustar una variedad de alimentos. Lo antes que introduzcas nuevos alimentos al niño, lo más rápido que va a disfrutarlos. Algunos alimentos nunca serán favoritos, pero no te rindas.

  • Asegúrate que el tiempo en la mesa sea agradable. Apaga el televisor durante las comidas y disfruta de una buena conversación en familia. Ayuda a que el niño piense en el tiempo en la mesa como algo agradable. 
  • Da un buen ejemplo. Los niños a menudo aprenden con el ejemplo. Asegúrate de que ellos te vean beber leche y comer vegetales.
  • Mantén meriendas saludables listas. Compra y prueba nuevas vegetales y frutas. Trata de siempre tener opciones de alimentos saludables para meriendas y comidas. Así el niño pronto aprenderá que estos alimentos están siempre listos para comer y disfrutar.
  • Ofrece opciones. En lugar de preguntar, "¿Quieres brócoli para la cena?" pregunta: "¿Qué prefieres comer, brócoli o zanahorias?"
  • Comienza despacio. Introduzca un nuevo alimento a la vez. Dile al niño si el nuevo alimento tiene sabor dulce, salado, o amargo. Trata de ofrecer algo nuevo cuando el niño tiene hambre, y ofrécelo como la primera opción de la comida o merienda.
  • Prepara un plato acogedor. Sirve un alimento nuevo junto con algo que al niño ya le guste. Eso hace que sea más probable que pruebe el nuevo alimento. Por ejemplo, sirva un sándwich de mantequilla de maní hecha con una rebanada de pan blanco y una rebanada de pan de trigo integral.
  • Piensa si se ve bonito. La mayoría de los niños prefieren los alimentos de colores brillantes con texturas divertidas, tales como zanahorias o apio crujiente.
  • Evita las salsas. Sirve comida sin salsas. Muchos niños prefieren alimentos que pueden reconocer fácilmente.
  • Déjalos explorar. Cuando introduces un nuevo alimento, haz más que preguntar si él o ella quiere algo. Deja que el niño lo vea en el plato, su tazón, o su mano. Aliéntalo a mirar, tocar, y oler la comida antes de probar un bocado.
  • Da pequeños bocados. Deje que el niño decida la cantidad que quiera probar. Luego espera a que pida más. Dile al niño que puede comer pequeñas cantidades, como media cucharada.
  • No lo obligues a terminar. Anima a que el niño al menos pruebe la comida. Nunca lo obligues a comer. Si no come la comida, simplemente guárdala y vuelve a intentar más tarde.
  • Plan de salida. Deja que el niño no trague algo si no le gusta el sabor. Enséñale a escupir la comida con cuidado en una servilleta.
  • Lee cuentos sobre los alimentos saludables con su niño. Si el niño escucha o lee la historia de un alimento, es probable que le entusiasme más probarlo. Aquí hay una lista de libros de cuentos divertidos centrados en alimentos sanos – búscalos en su biblioteca.

Como trabajar con niños quisquillosos

  • Haz tu comida divertida. Corta alimentos en formas divertidas y fáciles. Usa cortadores de galletas para hacer sandwiches y panqueques. Haz una caricatura con un plato de vegetales y frutas. Cuando le des brócoli a un niño, pretende que el brócoli es un árbol.
  • Involucra a los niños. Incluye a los niños al planificar comidas, al hacer las compras y al cocinar. Hasta los niños más quisquillosos son más propensos a probar una comida que ellos ayudaron a cocinar o que eligieron. Si ellos se sienten como si fueran dueños de la comida, estarán interesados ​​en su sabor.
  • Ensaya su respuesta. La manera en que usted comunica con un niño influencia su comportamiento de comer. Consulta estas ideas sobre cómo responder durante la comida para promover la alimentación saludable.  Pruebe "Tarjetas para comenzar a charlar a la hora de comer" para empezar conversaciones familiares.
  • Prueba el sistema de compañeros. Sienta al niño quisquilloso al lado de un amigo, hermano o hermana con buenos hábitos de comida. Esto es útil cuando le das un nuevo alimento.
  • Enfócate en lo positivo. Nota cada paso pequeño y positivo que el niño hace. Evita hacer comentarios negativos hacia él o llamarlo quisquilloso. Su niño cree lo que usted le dice.
  • No aceptes pedidos especiales. Evita convertirse en un cocinero rápido. Cuenta con que un quisquilloso coma lo mismo que el resto de la familia come. A la hora de la comida, siempre trata de servir al menos un alimento que todos vayan a comer. Incluye al menos una de las comidas favoritas de su hijo en la comida, aunque sea la misma cada vez.
  • Respeta sus reglas. Por ejemplo, si es importante para el niño el que ciertos alimentos no se toquen o el sacarle la corteza al pan, respeta sus reglas.
  • Prueba variaciones. Si a su niño no le gusta un alimento, trata de cocinarlo de manera diferente. Por ejemplo, puedes añadir nuevos ingredientes a platos favoritos como zanahoria rallada en albóndigas o puré de calabaza en panecillos.
  • Intenta con algo semejante. Si al niño le gusta un determinado alimento, prueba de intercambiarlo con un alimento similar. Por ejemplo, si le gusta el puré de calabaza, prueba de darle un alimento nuevo, como puré de batatas.
  • No exijas un plato vacío. Mide el hambre del niño. Cuando estás obligando a los niños a vaciar su plato, puede que estén comiendo demasiado.
  • Intenta una y otra vez. Cuando el niño dice "no," no siempre significa “no.” Sigue intentando darle nuevos alimentos y no te rindas. A veces lleva 10 veces o más para que un niño pequeño pruebe un bocado.
  • Repite comidas, tal como sea necesario. Ten paciencia si el niño quiere comer la misma comida una y otra vez. Esto se conoce como “manías alimenticias” y no suelen durar lo suficiente como para causar daño. Si la comida es sana, deja que el niño la coma a menudo hasta que la manía pase.
Última actualización: 10/07/12

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